Archivo de la categoría: Conciertos

[Crónica] Festival En Órbita (Granada, 13/05/2017)

El festival En Órbita se estrenó el año pasado con lleno en la Plaza de Toros de Granada y un cartel donde despuntaban Izal, Niños Mutantes, Dorian o Maga. Las entradas se vendieron con cierta facilidad, por lo que resulta lógico y saludable el traslado en esta segunda edición al recinto de FERMASA (Feria de Muestras de Armilla), una localización de mayor capacidad y mejor acondicionada para la logística que supone un evento de estas características. El aforo se ha limitado a seis mil personas en un espacio que podría albergar prácticamente el doble, dato en el que ha hecho hincapié la organización en sus distintos comunicados, ya que la pretensión era y es convertirse en una cita donde poder disfrutar con familia y amigos sin sufrir ningún tipo de sofoco. El balance final en este 2017 sigue siendo positivo, ya que se ha vuelto a agotar todo el papel. El número de grupos y artistas, al igual que el público asistente, también ha aumentado. En total han sido quince las bandas que han pasado por lo dos escenarios habilitados: uno principal, llamado Planetario Vipsual, y otro secundario (Satélite) dedicado a bandas granadinas emergentes como Rey Chico, Harakiri Beach o Apartamentos Acapulco.

La Feria de Muestras abría sus puertas a las dos de la tarde. Poco después comenzaba la actuación de Toulouse mientras se desperezaban los diversos food trucks, las barras —con cerveza Alhambra y ginebra Tanqueray entre las opciones disponibles— y zonas como el Espacio Universitas, un emplazamiento concebido para encontrar algunos minutos de distensión entre constelaciones, música y locuciones. Con Viva Suecia ya se contabilizaban unas dos mil personas frente al Planetario Vipsual. Los murcianos acaban de editar su segundo disco, Otros principios fundamentales, aprovechando la sacudida que supuso el pasado año la aparición de su primer trabajo, enaltecido por crítica y público gracias, sobre todo, a los tres minutos por los que transcurren Bien por ti, tema que cuenta ya con más de medio millón de reproducciones en Spotify. Pero no fue la tarde del grupo en Armilla. Desde una posición cercana a la mesa de mezclas el volumen era estruendoso, algo farragoso, convirtiendo aquello en una masa sin perfilar y sólo accesible de forma plena para una legión de seguidores que parece crecer con el paso de los días.

QuiqueGonzález_EnÓrbita_Granada2017

Quique González & Los Detectives

Quique González & Los Detectives, además de ofrecer la mejor actuación del día, llevaron la propuesta del festival, netamente pop, a orillas del rock. Aparecieron los solos de guitarra, las armónicas y mandolinas, el órgano Hammond. Con actitud impecable y sonido sobresaliente, el madrileño y sus secuaces desmenuzaron un repertorio donde destacaron las intervenciones de NinaCarolina de Juan, del grupo Morgan— en un par de canciones, incluida una celebrada Charo. De matrícula.

NiñosMutantes_EnÓrbita_Granada2017

Niños Mutantes

Niños Mutantes lanzaron hace unas semanas Diez, un disco producido por Abraham Boba y César Verdú, ambos componentes de León Benavente, que llega tras un tumultuoso 2016 en el que, además de conmemorar sus veinte años de carrera, estuvieron a punto de separarse. La banda granadina anda crecida sobre los escenarios, probablemente a causa de un retorno a la vida, siempre inesperado, que les está deparando alegrías permanentes. Desde los primeros momentos y hasta el final —con la imbatible pareja formada por Errante y Todo va a cambiar—, los mutantes mantuvieron al público en el bolsillo gracias a un directo engrasado, competente y agradecido.

Love Of Lesbian, encarando la recta final del festival, se mostraron solventes y chistosos, dos adjetivos de los que apenas se han despegado desde sus orígenes. Tampoco parecen querer ir mucho más allá. Continúan presentando El poeta Halley, su último álbum, sin olvidar algunas de las composiciones que auparon a la formación a Primera División —Allí donde solíamos gritarClub de fans de John Boy, Algunas plantas, Incendios de nieve—, todas ellas coreadas por un recinto, ahora sí, colmado de adeptos. Cerraron la noche Fangoria, que brindaron un espectáculo potente y algo trasnochado basado en su inmensa ristra de éxitos, diversas programaciones y coreografías del siglo XX.

Fotos My Back Pages: Elma.

John Mayall (Teatro Cervantes, Málaga, 11/02/2017)

Antes y después del concierto, John Mayall charlaba con la gente, se hacía fotos y vendía su nuevo disco, Talk about that, en el vestíbulo del teatro. Le acompañaban en la faena el bajista Greg Rzab y el baterista Jay Davenport, músicos que le escoltan igualmente sobre el escenario en su recién iniciado Livin’ & lovin’ the blues tour. Pocas personalidades —él lo es— se lanzan a semejantes celebraciones junto a su público sin necesidad aparente.

De Mayall, que en unos meses cumple 84 años, conviene enumerar una vez más lo acostumbrado. El británico fundó en 1955 su primer grupo, The Powerhouse Four, pero sería en los Bluesbreakers, ya en el 63, con los que obtendría algunos de los mayores éxitos de su carrera junto a guitarristas como Eric Clapton, Peter Green o Mick Taylor. En 1968, y tras discos como A hard road o Crusade, se instala en California y establece contacto con Bob Hite, cantante de Canned Heat. Allí se empapa del espíritu hippie de la época, introduciendo en su sonido propuestas acústicas cercanas al folk. Conforme avanzan los setenta, Mayall se interesa por el jazz, el funk y la música de baile, volviendo finalmente al blues rock de los primeros días para encarar la década de los ochenta. Desde entonces ha venido grabando nuevo material de forma más o menos ininterrumpida y ofreciendo conciertos por todo el mundo.

El del sábado pasado en el Cervantes era el cuarto directo del bluesman en Málaga en poco más de una década; la primera visita se produjo en 2003 dentro de la programación del XVIII Festival de Jazz. Su último trabajo es el feliz pretexto para seguir subiéndose a las tablas: no hubo ni rastro del mismo en el repertorio de la noche. Sí hubo espacio y tiempo para Congo Square, A special life o The bear. Mayall, que apenas abrazó la guitarra, se mostró espléndido al órgano Hammond, al teclado Roland y a una armónica que aulló por todos nosotros. Mantiene una voz que rezuma blues, sudor y lágrimas, idónea para esas versiones de Louis Jordan (Early in the mornin’), Mose Allison (Parchman Farm) o Sonny Boy Williamson (Checkin’ up on my baby) que sirvieron para perfilar la noche e invocar a los gurús de todo esto. Mayall, también maestro, aún colea. Y de qué manera.

[Crónica] XXX Festival Internacional de Jazz de Málaga

Del 5 al 13 de noviembre se celebró en Málaga la trigésima edición del Festival Internacional de Jazz. El objetivo marcado para este 2016 era recuperar una importancia, cierto fulgor, que en los últimos años había ido decreciendo debido en gran parte a la dichosa crisis económica. Para ello se ha apostado por nombres de importante nivel en los siete conciertos ofrecidos en el Teatro Cervantes, que han congregado, según datos de la organización, a 5.044 personas. La cifra supera en un 4,4% a la de 2015, donde se contabilizaron doce actuaciones de sala. En total se han ocupado un 77,4% de las localidades puestas a la venta.

Por otro lado, se han organizado hasta 51 conciertos gratuitos repartidos principalmente por el centro de la ciudad. Bajo la etiqueta Málagajazz, la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos) y la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), junto al Cervantes, buscan potenciar la temporada otoñal con una oferta cultural que aspira a instaurar un festival de innegables tintes veraniegos.

concierto-read-swing-quartet_plazaflores

Read Swing Quartet en la Plaza San Pedro de Alcántara. Foto de Lorena Rodríguez (@lorena_twittea)

Ana Cisneros, Eva Jiménez, Enrique Oliver, Elphomega, Rafa Insauti, 23 Collective, Deep Throat, Ariana Abecasis o Antti Sarpila son algunos de los nombres que han actuado en diferentes locales, restaurantes, hoteles y espacios públicos de la ciudad. Entre ellos encontramos la Plaza de las Flores, las salas Velvet Club y Premier, el Café Central o El Balneario de Los Baños del Carmen. La variedad de localizaciones y propuestas, el agradable clima y la flexibilidad de horarios, que han abarcado desde el desayuno hasta la medianoche, han contribuido a la notable respuesta del público.

Comenzamos nuestras reseñas con Lee Konitz, que con 89 años recién cumplidos recibió el día 8 un nuevo galardón creado por el certamen malagueño en memoria de Juan Claudio Cifuentes Cifu (Jazz entre amigosJazz porque sí). Un premio que nace con la pretensión de agasajar cada año a músicos que hayan contribuido al desarrollo del género. Hay que recordar que la biografía de Konitz, cuyo maestro fue el pianista Lennie Tristano, incluye las grabaciones del álbum Birth of the cool (1954) junto a Miles Davis. La viuda de Cifuentes, Isabel Zaro, entregó el trofeo a Konitz en una ceremonia presentada por Suzette Moncrief.

lee-konitz_javier_albinana

Lee Konitz. Foto de Javier Albiñana (@JALBINANA)

Minutos después, y tras preguntar por su chaqueta a la que había perdido de vista, Konitz se situó frente al público mientras agarraba un saxofón que le había prestado minutos antes Ernesto Aurignac: el suyo no se encontraba disponible tras su paso por Valencia el día anterior. El peso del concierto lo llevó un admirable Marco Mezquida al piano. Fue él quien proponía las canciones a interpretar. Temas que comenzaban en sus dedos y se expandían hasta la batería de Ramón Prats, la robusta claridad del contrabajo de Bori Albero o la voz de Suzette Moncrief, que intervino en I fall in love too easily y Summertime. Konitz, sentado, sopló y tarareó plácidamente. Sobre las tablas se asemejó al Brian Wilson de los últimos tiempos: desorientado, un tanto impredecible y espléndido en sus labores.

the-bad-plus_danielperezfoto

The Bad Plus. Foto de Daniel Pérez (@danielperezfoto)

El viernes 11 era el turno de The Bad Plus, que llegaban con nuevo disco bajo el brazo, It´s hard, en el que interpretan a su manera temas de Barry Manilow, Crowded House o Cyndi Lauper. En la música del trío estadounidense, compuesto por Reid Anderson (contrabajo), Ethan Iverson (piano) y David King (batería), se advierten trazos de jazz tradicional, post-rock y pop, ya sea en sus variopintas versiones o en canciones propias como Big eater o Country seat. Es inevitable, tras disfrutarlos poco más de una hora, no realzar la figura de King tras los platos, todo un portento a la hora de inyectar matices, potencia y precisión a las distintas composiciones del grupo. Los mayores aplausos de la noche fueron para él. Algo similar ocurrió en el directo protagonizado por el contrabajista Stanley Clarke, indiscutible referente a la hora de hablar del jazz eléctrico facturado en los setenta. Rodeado de una banda muy joven —Beka Gochiashvil, al piano, cuenta con tan solo veinte años—, Clarke se mostró generoso con sus músicos en un concierto que basculó entre una primera parte más armónica, con Gochiashvil delineando las situaciones más agradecidas, y un segundo tramo del que se adueñó Michael Mitchel gracias a las múltiples y tonificantes acrobacias tras su batería de doble bombo. Clarke, que recordó con sus palabras a Miles, Coltrane y Mingus, reclamó antes del final su discutido papel protagonista, encadenando notas incansablemente. La ovación no se hizo esperar.

El lunes 7, los integrantes de la almeriense Clasijazz Big Band se atrevieron con el Epitaph de Charles Mingus. Para ello aumentaron la formación hasta los treinta y dos músicos respecto a los veintitrés habituales, incluyendo entre su plantilla a Enrique Oliver, Pedro Cortejosa, Tete Leal o Ernesto Aurignac. Pocos días después, el concierto Fancinemajazz —organizado conjuntamente con el festival de cine fantástico Fancine— reunió sobre el escenario a la Orquesta Sinfónica Provincial de la ciudad y al quinteto de José Carra. Juntos desgranaron el disco Night and day (1993), en donde John Williams y la Boston Pops Orchestra repasaban composiciones de Frank Sinatra. Por último, y aunque no pudiésemos asistir, conviene apuntar que la programación del Cervantes se completó con las actuaciones de Al Di Meola y el cuarteto del pianista Gonzalo Rubalcaba.

Foto de Stanley Clarke: Daniel Pérez (@danielperezfoto)

[Concierto] Chucho Valdés & Joe Lovano Quintet (Teatro Cervantes, Málaga, 25.10.2016)

El primer encuentro entre Chucho Valdés y Joe Lovano tuvo lugar en La Habana durante los años ochenta. Ambos músicos eran muy apreciados por Bruce Lundvall, productor discográfico norteamericano que trató con infinidad de artistas de renombre como Willie Nelson, Wynton Marsalis o Norah Jones. Entre sus logros también encontramos el de haber conseguido que el sello Blue Note volviera a levantar cabeza. De ahí que, en cierto modo, los conciertos de esta gira sean un homenaje a la figura de Lundavall, fallecido el pasado año. La tournée entre Valdés y Lovano ha pasado por Francia, Portugal, Reino Unido y España, penúltima parada antes de finalizar el tramo europeo en AlemaniaA partir de noviembre recorrerá también Canadá y los Estados Unidos, rematando con seis fechas en el Birland de Nueva York.

Ambos, el pianista y el saxofonista, han terminado reuniéndose dentro de un quinteto que completan tres músicos cubanos: el contrabajista Gastón Joya y el percusionista Yaroldi Abreu —colaboradores habituales de Chucho—, y el batería Francisco Mela, músico cercano a Lovano. Juntos repasaron, respetuosos, piezas de Duke Ellington, Charlie Parker o Thelonious Monk siempre bajo un marcado y agradecido deje latino. Valdés, que reside en Benalmádena, nos agradecía nuestra presencia y declaraba que Málaga era ya su casa. Seguidamente se lanzaba a acariciar las teclas de su piano a un ritmo endiablado a la par que radiante. Lovano, tras finalizar sus intervenciones, se agazapaba tras la banda. Desde allí asentía y lanzaba alguna carcajada hasta que se requería nuevamente su presencia frente al micrófono. Además de invocar a los gigantes del jazz, también hubo tiempo para composiciones propias como Charlie ChanThe dawn of timeEternity o el bolero Tres palabras, que no tuvieron dificultad alguna para encajar en el notable repertorio.

Sobre el escenario, tras Valdés y Lovano, se sitúan Abreu, Mela y Joya. Los tres, sin excepción, cosecharon numerosas ovaciones a lo largo de la noche. No pasó desapercibido el intenso trato al que Joya sometió a su contrabajo: prácticamente tumbado sobre él, sus dedos subían y bajaban por las cuerdas como si de ardillas se tratasen. Y cuando Abreu se lanzaba frenéticamente a la percusión, Joya le secundaba golpeando y volteando su instrumento. Francisco Mela, por su parte, levantó exclamaciones en cada uno de sus pasmosos solos, colmados todos ellos de eficaces tretas tras los platillos. Ver para creer.

[Concierto] Ernesto Aurignac plays “Charlie Parker with strings” (Teatro Cervantes, Málaga, 21.10.2016)

Cuando se editó Charlie Parker with strings a comienzos de los años cincuenta, el recibimiento por parte de la crítica fue tibio. El público, sin embargo, se lanzó a por él desde el primer momento. Parker, gigante del bebop, añadía en esas grabaciones una pequeña orquesta de cuerdas —violines, viola, oboe, arpa, violonchelo— a una formación convencional de jazz para interpretar estándares de la época. Aunque la idea no era nueva, fue de los primeros en llevarla a la práctica. Algún tiempo después, músicos como Clifford Brown, Stan Getz o Wes Montgomery, ya en los sesenta, editaron de forma similar alguno de los discos más recordados de sus respectivas discografías.

El músico Ernesto Aurignac se topó con las partituras del disco de Parker mientras paseaba por Manhattan y las compró. Pasaron los años hasta que hace unos meses pudo interpretar esos temas por primera vez junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Tras los buenos resultados, el próximo objetivo del compositor y saxofonista malagueño era llevar el proyecto de paseo, seguir difundiendo la excelencia de Bird allí donde le dejaran. Y la oportunidad llegó precisamente en Málaga, donde le acompañaría, bajo la dirección musical de Arturo Díez Boscovich, la Orquesta Sinfónica Provincial de la ciudad.

Los días previos al concierto se fueron habilitando más butacas de las previstas inicialmente debido a la fuerte demanda de entradas para un Teatro Cervantes que acarició el lleno. Sobre el escenario, junto a Boscovich, la orquesta y el saxofón alto de Aurignac, se sitúan Juanma Nieto (batería), Dee Jay Foster (contrabajo) y José Carra al piano, todos ellos viejos conocidos de la parroquia malagueña. Y desde el comienzo con Everthing happens to me nos embarga la dicha, sonreímos por todos lados, se derrite algo más allá de los oídos. “¡Joder, qué guay!”, acierta a decir un Aurignac siempre más ducho con su instrumento que tanteando palabras para describir el sentimiento que le produce estar allí. El público aplaude. No tardan en caer East of the sun y Summertime. Poco después, Ernesto cede su micrófono a Foster, que aparca su instrumento para confesarnos que, cada vez que visita la ciudad, pasa por delante de la estatua de Picasso que descansa plácidamente en un banco de la Plaza de la Merced. Luego se vuelve hacia los músicos y, señalándolos, nos recuerda que ellos, Boscovich, Carra y Aurignac, también nacieron en Málaga y son de carne y hueso. Están vivos, aún se resisten al cobre y al mármol. Tocan para nosotros en ese preciso momento.

Hacia el final del concierto priman los achuchones llenos de cariño, encadenando What is this feeling called love, I’m in the mood for love y Easy to love. Terminan oficialmente con Rocker, pero tras la insistencia de la concurrencia vuelven un par de veces al escenario para atacar nuevamente Summertime —ahora menos formal— y finiquitar la noche con Lover man. Encontramos la salida del teatro felices y sin problemas. No fue así para Parker: su búsqueda incesante, retratada en el memorable relato El perseguidor de Julio Cortázar, quedó interrumpida tras sufrir un ataque al corazón en plena carcajada. Tenía 34 años.

El de Ernesto Aurignac y compañía sirve de primer aperitivo a la trigésima edición del Festival Internacional de Jazz de Málaga, que se celebrará en el Teatro Cervantes del 7 al 13 de noviembre con Stanley Clarke, Lee Konitz o The Bad Plus entre los nombres confirmados. El segundo refrigerio llegará el próximo 25 de octubre con el directo, también en el Cervantes, de Chucho Valdés junto al saxofonista Joe Lovano.

[Concierto] Javier Navas Quartet & Enrique Oliver (Teatro Echegaray, Málaga, 02.10.16)

javiernavas2016

El vibrafonista Javier Navas y su grupo aterrizaban en el Teatro Echegaray para presentar las canciones que componen Finally in my hands (Ambar Records, 2016), su primer trabajo discográfico. El álbum ha sido grabado en los Estudios FJR de Granada bajo la supervisión de Fernando J. Romero. A su banda habitual, compuesta por Juan Galiardo (piano), Bori Albero (contrabajo) y Dani Domínguez (batería), hay que sumar a Enrique Oliver (saxo tenor) que ha colaborado en tres de los diez temas que componen el disco. Oliver, además, se ha unido a los conciertos que han realizado en la última semana y que han concluido, de momento, con el directo ofrecido el pasado domingo en un Echegaray prácticamente lleno.

La actuación estuvo centrada por completo en la presentación de Finally in my hands. Tras el tema inaugural, Verdes curiosos, Navas invitó a subir a las tablas a Oliver, al que dio la bienvenida como “el quinto músico del cuarteto”. Inmediatamente atacaron El encanto del caos, acertado título, según palabras de Javier, para definir lo vivido en esas giras casi milagrosas, sin apenas descanso pero plenamente satisfactorias y llenas de improvisación también bajo los escenarios. La mezcla entre lo tradicional y lo contemporáneo arrastra su particular aroma incluso en Sky dive, pieza compuesta por el trompetista estadounidense Freddie Hubbard. En los numerosos solos destacan, además del saxo de Oliver, las notas de Galiardo y los golpes de Dani Domínguez, última incorporación a un cuarteto, por momentos quinteto, al que es harto complicado encontrarle fisuras.

El concierto de Javier Navas y compañía sirve de primer aperitivo a la trigésima edición del Festival Internacional de Jazz de Málaga, que se celebra en el Teatro Cervantes entre el 7 y el 13 de noviembre. Stanley Clarke, Al Di Meola, Lee Konitz o The Bad Plus son algunos de los nombres confirmados. Días antes podremos disfrutar, también en el Cervantes, de las actuaciones de Ernesto Aurignac recordando a Charlie Parker (21 de octubre) y la de Chucho Valdés junto al saxofonista Joe Lovano (25 de octubre).

[Crónica] Granada Sound (23.09.16)

amaral_nereacoll

Amaral

Éxito absoluto el cosechado por la quinta edición del Granada Sound. Según la organización, unas 25000 personas por día se acercaron al recinto situado en Cortijo del Conde, por donde pasaron cuarenta bandas durante las dos jornadas de festival. Este año la música en directo también inundó distintos puntos de la ciudad. Bajo el lema Granada, ciudad del rock, se han podido disfrutar de conciertos en lugares como El Bar de Eric o Discos Bora Bora, dentro de una iniciativa que parece ir fortaleciéndose con el paso de los meses.

mucho_nereacoll

Martí Perarnau (Mucho)

Granada Sound abrió sus puertas a las cuatro de la tarde, dando la bienvenida al otoño y a los primeros asistentes con treinta y un grados, espléndido sol y cerveza gratuita durante la primera hora. Fueron Nixon quienes principiaron el festival en el escenario Negrita. Media hora después, Mucho estrenaban el escenario Inside con una “mandanga cósmica” que en su segundo disco, Pidiendo en las puertas del infierno, ha cedido protagonismo a los sintetizadores y los notables falsetes de Martí Perarnau. Todo ello queda registrado en una incontestable Nuevas ruinas que terminó de espabilar a un público que aún no pagaba por sus cervezas más allá del vaso reutilizable. Además de los dos grandes escenarios se instaló un tercero, denominado Undërwood, donde se podían vigilar propuestas escritas en letra pequeña -¡de momento!- como Rey Chico, Harakiri Beach o Apartamentos Acapulco.

Hubo gran algarabía durante la actuación de Carmen Boza, que continúa presentando su último trabajo hasta el momento, La mansión de los espejos, y en cuyo repertorio coló una versión del This mess we’re in que reuniera a PJ Harvey y Thom Yorke a comienzos de siglo. Sr. Chinarro volvió a demostrar lo bien que le sienta la compañía de los jóvenes Pajaro Jack sobre los escenarios pese a cierta desgana, tal vez cansancio, mostrada por el propio Luque durante su actuación. Los catalanes Manel, plenamente conscientes de dónde se encontraban y del público que tenían en frente, ofrecieron su cara más desenfadada. Por otro lado, es asombroso el cambio experimentado por Anni B Sweet desde sus comienzos. Sorprende, tras verla después de algunos años, su desenvoltura, como disfraza una enorme timidez que, suponemos, no puede haber desaparecido del todo. Hacia el final cantó Religión junto a integrantes de Lori Meyers, confirmando que su futuro salto al castellano le sentará la mar de bien.

neuman_rafamarchena

Paco Román (Neuman)

Si las distorsiones nocturnas las puso Neuman y su ejército de guitarras -especialmente celebradas fueron Hell, Turn it o la vitamínica Bye fear/hi love-, la sarta de éxitos corrió a cargo de Amaral. Con el mejor sonido del viernes, los zaragozanos parecían que se encontraban ante las últimas horas de su vida. No dejaron nada para otra ocasión. Hacia lo salvaje, El Universo sobre mí, Sin ti no soy nada, Moriría por vos o Cómo hablar sonaron frescas e inmaculadas entre un público ya entregado a la noche, a los besos, a la cerveza. También a la música. La fiesta continuó con Fuel Fandango y unos León Benavente de los que solo podemos corroborar todo lo que se puede leer por ahí sobre ellos: es su gran momento y lo están aprovechando. Tienen mimbres más que suficientes en forma de canciones que llegan a los oyentes con cierta inmediatez. No suelen defraudar, pero en un escenario grande, al aire libre y ante una explanada desbordada se antojan imbatibles a día de hoy.

Fotos de Amaral y Mucho: Nerea Coll (@NereaColl_Photo)

Foto de Neuman: Rafa Marchena (@MrHiperbole)

[Crónica] Enrique Bunbury (Plaza de Toros, Málaga, 24.08.16)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Es difícil que Enrique Bunbury se esté quieto. Sus anunciados periodos sabáticos terminan, a los pocos meses, con el lanzamiento de nuevo material en forma de discos y documentales o con el aviso de próximos conciertos. El descanso, en esta ocasión, se vio interrumpido con la grabación, hace ahora un año, de MTV Unplugged: El libro de las Mutaciones en los Estudios Churubusco de México. Un directo donde repasó sus tres décadas de carrera musical y en el que artistas y grupos como Carla Morrison, León Larregui o Vetusta Morla le acompañaron sobre el escenario. Al mismo tiempo conocíamos que en este 2016 el llamado Mutaciones Tour llegaría a España tras su paso por Sudamérica y Estados Unidos. El pasado 8 de julio iniciaba sus conciertos por nuestro país dentro del Festival Cruïlla de Barcelona. La cita inicial en Málaga, prevista para el 6 de agosto, tuvo que aplazarse al día 24 del mismo mes debido a “un cuadro de faringitis y tos irritativa” que también le obligó a suspender su aparición en el Santander Music.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La nueva gira se nutre, al igual que su grabación para la MTV, de un repertorio que abarca todas sus épocas. Prácticamente un tercio del espectáculo está dedicado a temas de Héroes del Silencio adaptados para la ocasión y sobradamente alejados de su formato original. Aunque no deben alarmarse sus seguidores más conservadores ya que, pese a los convenientes lavados de cara, las melodías siguen siendo reconocibles. Aún podemos cantarlas. De hecho, Iberia sumergida, La sirena varadaMaldito duende o La chispa adecuada, todas ellas de Héroes, fueron algunas de las más celebradas. El resto de canciones picotean entre toda su discografía de forma más o menos ecuánime  -exceptuando Radical sonora, editado en 1997, al que no se acerca-. Porque las cosas cambian, El extranjero, Despierta, Lady Blue o Dos clavos a mis alas, compuesta para Raphael, son buenos ejemplos para intentar seguir el inconformista recorrido del maño desde sus primeros escarceos en solitario. Un camino que ha sorbido pop y rock pero también blues, rancheras o tangos, entre otras andanzas.

Álvaro Suite (guitarra), Jordi Mena (segunda guitarra y banjo), Robert Castellanos (bajo), Jorge Rebenaque (teclados y acordeón), Ramón Gacías (batería) y Quino Béjar (percusión), Los Santos Inocentes, siguen rodeando de forma espléndida a un Bunbury que desde el primer momento se mueve alrededor del micrófono, gesticula, araña. Es fácil encontrar una foto suya que deslumbre y te haga pensar que por aquí también podemos presumir de artistas que atrapan tu mirada -y oído- sin remedio. Bunbury es uno de ellos.

Fotos: Lorena Rodríguez (@lorena_twittea)

[Crónica] Melody Gardot (Plaza de Toros, Málaga, 25.07.16)

Pocos textos habrá escritos sobre Melody Gardot donde no se haga referencia a su biografía. En esta ocasión no vamos a ser menos. Gardot nació en 1985 en Nueva Jersey. Aprendió a tocar el piano siendo una niña y comenzó a subirse a los escenarios en Filadelfia, ciudad donde cursaba sus estudios de moda en la universidad. A los 19 años un coche casi acaba con su vida mientras montaba en bicicleta. En los meses que pasó en el hospital se empapó de música -rock, jazz, folk, pop- y escribió lo que luego sería Some lessons (2005), un EP de seis canciones. Ya en 2007 se reeditaba su primer disco, Worrisome heart. Comparada de forma recurrente con Joni Mitchell o Eva Cassidy, en su concierto de la Plaza de Toros, incluido dentro del Festival Terral, Gardot venía a presentar su quinta y última referencia hasta el momento, Currency of man (2015).

El concierto desbordó elegancia en un recinto medio lleno y medio vacío. De la banda, formada por Mitchell Long (guitarra), Sam Minaie (bajo), Devin Greenwood (teclados), Charles Staab (batería), Irwin Hall Jr. (saxo) y la trompeta de Shareff Clayton, destacan los dos últimos, Hall y Clayton, que atacan con la misma solvencia notables solos y pequeñas coreografías. Entre algún problema técnico, Gardot se perdió en chácharas prescindibles y constantes llamadas a un público que parecía encantado en todo momento. La languidez de la mayor parte de su repertorio quedaba hecha añicos cuando la banda, con Gardot a un lado del escenario, se estiraba hasta ritmos funky e incluso dance, convirtiéndose, ahora sí, en una potente máquina fabricada por y para el ritmo. Buen ejemplo de ello lo encontramos en el portazo final con Preacherman, inspirada en el asesinato, en 1955 y con tan solo 14 años, del adolescente afroamericano Emmett Till.

A falta de la actuación de Ibrahim Diakité al día siguiente, con el concierto de Melody Gardot se cerraba el Festival Terral 2016. Este año los números no han acompañado, ya que los 5.400 espectadores quedan lejos de los 11.531 de 2015. Hay trabajo por delante.

Foto: Daniel Pérez.

[Crónica] Fee Reega Trío (Teatro Echegaray, Málaga, 18.07.16)

Fee Reega nació en la localidad de Balingen, perteneciente a Baden-Württemberg, estado federado del sur de Alemania. No muy lejos se sitúan ciudades emblemáticas como Ulm, al este, o Stuttgart, hacia el norte. Tübingen, donde estudió, vivió y murió el poeta Hölderlin, queda a unos pasos. Al oeste encontramos el excelente Biergarten Rauschbart de Horb am Neckar, Glatt y sus sabrosas tartas servidas en un castillo o la aburrida Freudenstadt. Finalmente nos topamos con la Selva Negra. Por aquellas tierras creció una Reega que, antes de instalarse hace unos años en Asturias, pasó por Berlín y Madrid siempre con proyectos musicales bajo el brazo. Además de su carrera más o menos en solitario, Fee canta y compone en Captains y Dead Hands, grupos donde encontramos folk, punk y rock ya sea en castellano, inglés o alemán. En 2014 editó el espléndido La raptora. Un año más tarde colaboró con Nacho Vegas en Mi novio es bobo y grabó Shoot, álbum compuesto de “canciones sobre disparos”, como ella misma lo definió durante su concierto en el Teatro Echegaray.

Un teatro para nosotros solos. Es lo que pudimos llegar a pensar tanto la banda como la treintena de personas que nos reunimos allí para presenciar un espectáculo incluido en la sección Márgenes del Festival Terral. Fee se presentó en Málaga en formato trío: Javier Bejarano -guitarras eléctrica y con arco- y Dani Donkeyboy -electric guitar- le acompañaron en todo momento, incluso en la inesperada Pito morado que alguien pidió desde el público y en donde canta que “todo lo que tienes que se puede chupar, yo lo he chupado”. Ambos crean las atmósferas necesarias para vestir y adornar unas canciones a las que Fee cuelga la etiqueta de “folk problemático”. Coplas que hablan del amor hasta las lágrimas –La cueva, Varsovia– pero también de niños asesinados –La raptora, su particular vampiro de Düsseldorf- y suicidios –La automuerte-.

Notable es su capacidad en nuestro idioma para, en pocas pinceladas, crear historias pobladas de inolvidables personajes. Es el caso de Wenedikt Eerofeev, el gran bebedor: “Es un fuerte bebedor, pero le quiero. Es un gran pensador, le respeto. Un hombre que sabe expresar sus dolores se merece que alguien le perdone sus errores […] Cuando me pega le pego yo también, y a veces se nos da muy muy bien […] Bebe como un agujero y habla como un cerdo, pero escribe que te quieres morir por ello”. A estas virtudes hay que añadir un carisma no muy habitual a la hora de llenar los vacíos entre canciones. Su acento ayuda. Nos cuenta que tienen copas -la levanta y bebe-, que en nuestra ciudad hace un “puto calor” y que ella no es asturiana como nos pretendía hacer creer en un principio. ¡Qué pilla! Siempre riza los pies al cantar. Y llega un momento en que es difícil apartar los ojos de ella.