[Entrevista] Ricardo Lezón (McEnroe)

Lluvia y truenos, editado el pasado mes de noviembre a través de Subterfuge, se compone de doce canciones: seis de Ramón Rodríguez (The New Raemon) y otras tantas de Ricardo Lezón (McEnroe). El álbum, grabado en el estudio La Mina de Sevilla con Raúl Pérez en labores de producción, se alzó hace unos días con el galardón a mejor álbum pop en los Premios de la Música Independiente. Por delante tienen una extensa gira que incluye citas en varios festivales veraniegos de nuestro país. Antes de su concierto en el Centro Cultural María Victoria Atencia de Málaga charlamos con Ricardo sobre sus proyectos pasados, presentes y futuros.

¿Cuándo fue primera vez que escuchaste a Ramón, con Madee o ya en solitario? ¿Cómo surge la colaboración?

Yo era muy fan de Madee, me compraba sus discos. No entendía por qué no tenían más repercusión. Era un grupo minoritario, me gustaban mucho. A Ramón lo conocí en Elche, en un concierto conjunto que hicimos aunque aún no nos conocíamos. Vino al camerino, charlamos un poco y le dimos una camiseta. Nos contó que era fan de McEnroe, algo que me sorprendió porque esto fue hace bastantes años, cuando no nos conocía nadie. Luego nos saludamos en algunos festivales. Un día me llamó a casa y me preguntó si quería grabar un disco con él. Le dije que sí. La verdad es que no hay mucha más historia.

El disco fue grabado en el estudio La Mina de Sevilla junto a Raúl Pérez. ¿Cómo fue la experiencia? La figura de Raúl es importante en tus distintos proyectos musicales.

Sí, de hecho está aquí, hace de técnico en nuestra gira actual. Con McEnroe grabamos casi todos nuestros discos en Getxo, que es de donde somos. Para Las orillas (Subterfuge, 2012) decidimos que era mejor salir de allí, aislarnos y dedicarle una semana al disco. En Getxo no conseguíamos desconectar. Una amiga común que vivía en Barcelona nos recomendó a Raúl. Hablamos con él y nos gustó el sitio. Desde el primer día nos entendimos muy bien.

Tenéis una extensa gira por delante, incluyendo festivales como San San, Tomavistas o el Low. ¿Qué músicos os acompañarán sobre el escenario en esos conciertos?

McEnroe está pasando una época un poco rara. Dos de los componentes han sido padres, uno de ellos se va a vivir a México y deja el grupo… Estamos muy parados y es difícil tocar. Cuando surgió la posibilidad del disco y la gira con Ramón era más fácil tirar de la banda que suele acompañarle a él. En la grabación sí estuvo Edu (batería), pero en los conciertos, por parte de McEnroe, sólo estoy yo.

¿El proyecto junto a Ramón tendrá continuidad?

Los dos tenemos muchas ganas se seguir. Creo que ambos sabemos que en algún momento habrá una segunda parte, como en las películas. Lo que no sabemos es cuándo, aunque es algo que no nos preocupa.

¿Qué relación tienes con Málaga? Si mal no recuerdo, con McEnroe has tocado antes en este mismo sitio. Viviste por aquí algún tiempo.

Sí, yo venía a veranear mucho por aquí de pequeño. Trabajé dando clases de pádel en Marbella, donde estuve viviendo un tiempo hará cuatro años. Además, mi madre vive aquí y dos de mis hermanos en Marbella. La ciudad de Málaga no la conozco tanto. Hemos estado tocando con McEnroe en el Centro Cultural y en La Caja Blanca.

Leí que ibas a intentar vivir de la música. ¿Cómo va la cosa? ¿Condiciona a la hora de componer, dar conciertos, gestionarse?

Estoy en pleno proceso. Terminé un proyecto de un hotel rural que tenía en Soria. Lo cerré y me quedé en tierra de nadie. Podía buscar un trabajo “convencional” o intentar vivir de esto, que es algo que me llevan diciendo mucho tiempo y que también he pensado yo a veces. Dicen que vivir de la música es imposible. Bueno, voy a intentarlo, y si tengo que decir eso yo también que sea con fundamento. Y sí, cambia la forma de ver las cosas, pero creo que es al principio. Es como una balanza que se inclina a un lado y lo que tienes que hacer es esperar a que se nivele tranquilamente. Tengo claro que me gustaría dedicarme a esto, pero siempre haciendo algo que me guste.

Háblanos de Palmera Smith, tu nuevo proyecto personal, y de Viento Smith (con David Cordero, de Úrsula). ¿Habrá nuevo material?

Palmera Smith surgió por lo que te comentaba antes del parón de McEnroe. Tenía ganas de tocar en directo después de cerrar lo del hotel, así que di algunos conciertos acústicos en los que tocaba canciones de McEnroe, Viento Smith y Helicón, que es otro grupo que tuve antes también. Lo englobé todo y le puse el nombre de Palmera Smith para no confundir. En realidad no es un proyecto, sólo un seudónimo para girar un poco por ahí. Con Viento Smith sacamos el disco hace tres años, no fue como lo de ahora con Ramón. Hicimos un disco como un libro: para contar una historia concreta. Ahora la cosa está parada, pero tengo buena relación con David y cuando nos apetezca grabaremos algo.

Cuando comienzas a escribir una canción, ¿lo haces pensando en uno de tus proyectos en concreto o lo decides durante el desarrollo de la composición?

Estoy en proceso de ir cerrando carpetas. La de Palmera Smith ya está cerrada y la de Viento Smith está dormida. Con Ramón estaremos hasta otoño girando y después cada uno volverá a sus cosas. McEnroe está un poco parado. En realidad, en lo que estoy más metido ahora es en sacar un disco en solitario, con mi nombre.

Quiero pensar que aún queda tiempo es un disco de rarezas con temas inéditos de McEnroe editado por Subterfuge a finales de 2016. ¿Son canciones grabadas a lo largo de todos estos años? Me llama la atención tu voz en las primeras canciones. ¿Son esbozos, podríamos decir, de tu actual forma de cantar? 

Es una recopilación de las primeras canciones, la historia del grupo. Nuestros primeros discos fueron los más importantes. Son los peores, sin duda, pero también de los que más aprendimos. Empezamos con el inglés en el primer trabajo, pero en el siguiente dijimos que nunca más. Antes cantábamos Gonzalo (guitarrista) y yo, pero él no quiso cantar más. Dimitió y me dejó a mí solo. Yo no quería cantar, al principio ni siquiera me lo pasaba bien. Cantaba porque tenía que cantar. Me olvidaba de las letras y lo pasaba fatal, porque en el fondo cuando estás tocando en directo todo el mundo está pendiente del cantante. Si metes una gamba con el bajo no se entera nadie, o sólo uno o dos, pero si te equivocas con la letra… Fue todo un proceso. Llegó un momento en el que empecé a disfrutar y ahora me lo paso bien cantando. Y creo que se nota. Hay gente a la que le gusta mi voz y gente a la que no. Canto como puedo, no como quiera.

Tienes dos libros de poesía editados: Extraña forma de vivir (2005), con ilustraciones de Estíbaliz Hernández de Miguel,  y Los minúsculos latidos (Bandaàparte, febrero 2017). ¿Puedes hablarnos de ellos?

Edité un libro con mi amiga Estíbaliz, que es ilustradora y fue la que me presionó y animó a publicarlo. A mí me daba mucho pudor, así que ella me dijo de ilustrarlo para que me sintiera algo arropado. Lo hicimos y nos quedamos encantados. Lo vendíamos en los conciertos y a la gente le gustó. Luego llegó la llamada de Bandaàparte, que es una editorial de Córdoba. Me sorprendió mucho. Comenzamos hablando de reeditar Extraña forma de vivir, pero acabamos decidiendo que escribiría uno para ellos.

Los minúsculos latidos comienza con una cita de Cioran. ¿Es uno de tus escritores favoritos? ¿Lees mucho? 

Me gusta mucho leer aunque no leo todo lo que quisiera. No sé si te pasa a ti, pero hay épocas en la que no te entra nada y luego, en una semana, te lees dos o tres libros. Me gustan Cioran, Pessoa, Kundera. De este último me encanta La despedida. Y últimamente, por recomendación de Ramón, que es un gran lector, estoy disfrutando mucho con los relatos de Tolstói.

Y ya para terminar, ¿sigues escuchando y comprando mucha música? ¿Qué te ha llamado la atención en estas últimas semanas?

Pues mira, ayer por ejemplo estuvimos grabando canciones mías en La Mina y luego por la noche nos quedamos con David poniendo discos. Estuvimos escuchando el de Cigarettes After Sex, que acaban de sacarlo y está muy guay. Mark Kozelek me gusta mucho. Ahora ha sacado un disco en el que sólo las cuatro primeras canciones duran una hora. Tiene mérito que no se atragante (risas). ¿Cómo tocará todo eso en directo? Llegamos a la conclusión de que piensa en alto. Creo que no tiene filtro y canta todo lo que se le pasa por la cabeza.

Foto: Araba Press.

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