The Beatles – Eight days a week. The touring years

beatles_eight_days_week_poster_howard-209x300Eight days a week se pudo ver en algunos cines de nuestro país del 15 al 22 de septiembre. Días antes, y solo por una noche, se proyectó One more time with feeling (Andrew Dominik, 2016), relato de la gestación del espeluznante nuevo disco de Nick Cave. Por esas fechas también contó con un exclusivo pase nocturno Havana moon (Paul Dugdale, 2016), película sobre el histórico concierto que los Rolling Stones ofrecieron en Cuba el pasado 25 de marzo. No son muy comunes por aquí estrenos tan extraordinarios —también, ojo, en el precio de las entradas—, pero siempre son bienvenidos para un sector del público acostumbrado a consumir este tipo de productos directamente en formatos domésticos. Está por ver si se trata de una tendencia o, siendo sensatos, una feliz casualidad que nos ha traído el otoño.

Eight days a week. The touring years, dirigida por Ron Howard, se suma al inmenso material audiovisual existente sobre los Beatles. Centrado en la alocada carrera del grupo entre 1962 y 1966, la cinta muestra desde sus primeras actuaciones en The Cavern Club hasta su último concierto en San Francisco. Una de las consecuencias de aquel ajetreo, de aquella desatada Beatlemanía, fue el agotamiento físico de la banda. A la promoción de los nuevos lanzamientos, el rodaje de películas y los constantes desplazamientos, se sumaban unos conciertos en donde apenas se oían entre ellos. A partir del 67 se encerrarían en el estudio y abandonarían las giras. En Abbey Road continuarían alumbrando obras para el recuerdo —entre ellas, Sgt. Peppers o Let it be— hasta su disolución en 1970.

Las intervenciones de Sigourney Weaver, Whoopi Goldberg, Elvis Costello o Jon Savage, entre otros, se mezclan con las aventuras de los Fab four. Unas andanzas narradas siempre con un tono afable y luminoso si exceptuamos los convenientes apuntes sobre la segregación racial. No encontramos aquí, más allá de una leve mención a la marihuana, ni rastro de drogas, tan influyentes en el sonido del grupo —y en sus vidas personales— a partir del confinamiento en el estudio de grabación. Las abundantes imágenes inéditas se mezclan con soltura con lo ya conocido, dentro de un montaje en donde se suceden de forma vertiginosa actuaciones del grupo junto a los gritos histéricos de sus seguidoras. Hay que apuntar que tras el documental, y a modo de epílogo, se han proyectado treinta minutos de la actuación que ofrecieron el 15 de agosto de 1965 ante más de 55.000 espectadores en el Shea Stadium de Nueva York.

Producido por Apple Corps y rodado con la colaboración de Paul McCartney, Ringo Starr, Yoko Ono Lennon y Olivia Harrison, Eight days a week no descubrirá nada nuevo a sus seguidores, pero el regocijo que supone repasar una vez más la vida del grupo en unas espléndidas condiciones técnicas es de agradecer. Por último, conviene alegrarse por aquellos jóvenes que en soledad o acompañados de sus padres, parejas o amigos, descubrirán por primera vez una historia abarrotada de humor, encanto y un excesivo número de canciones impecables.

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