León Benavente – 2

leon_benavente_2_2016.jpegLa historia del grupo es ya bien conocida. En 2012, cuatro músicos de largo recorrido se reúnen bajo el mismo techo y un año después editan un primer trabajo de nombre homónimo: León Benavente (Marxophone, 2013). Abraham Boba y Luis Rodríguez vienen tocando desde hace años con Nacho Vegas, Edu Baos procede de Tachenko y el batería César Verdú de Schwarz. El álbum es muy bien recibido, pero son los conciertos, el boca a boca, lo que les convierte en poco tiempo en un reclamo para la mayoría de los festivales que inundan la península. Y el cliente lleva la razón: pocos rivales nacionales tuvieron sobre el escenario desde que la formación alcanzó su particular velocidad de crucero. No debe ser fácil reunir una nueva colección de canciones, un par de años después, tras semejante presentación. O tal vez sí, quién sabe. El pasado mes de abril publicaban 2 (Warner /Marxophone), que pocos días después se colaba entre los cinco discos más vendidos de nuestro país.

Los nueve cortes que componen parecen pensados y compuestos para golpear desde sus primeras estrofas, y no sólo musicalmente hablando: los textos siguen siendo uno de sus mayores atractivos. Letras, muchas de ellas, que nos hablan de una búsqueda, tal vez huida, que difícilmente tendrá éxito. También seguimos encontrando precisas e irónicas diatribas que podemos aplicarnos nosotros, vosotros y ellos -“aquí la cosa está que arde, por increíble que parezca no hemos tenido bastante”, cantan en La ribera– dentro de un conjunto de canciones que muestran una pizca más de optimismo que su antecesor. Siguen funcionando las enumeraciones –Tipo D– y los temas que rozan el llamado spoken word como Gloria -que se dibuja en tu cabeza desde los primeros escarceos- o Habitación 615, admirable e irresistible síntesis de una de sus visitas a México con la que Kozelek, de feliz aparición en la canción, escupiría de alegría. El krautrock, presente en el grupo desde sus inicios, cristaliza aquí en una Nuevas tierras donde Banin Fraile, componente de Los Planetas y Los Pilotos, acumula hasta ocho pistas de sintetizador.

León Benavente consolidan con una propuesta en la que no se atisban señales de agotamiento. Es más, encontramos mimbres suficientes para seguir indagando en la fórmula, si es que la hay. Apostamos a que los conciertos, con un repertorio de aúpa, harán el resto. Por ahora es todo lo que os podemos contar, quizá en un par de años podamos continuar.

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