Julee Cruise – Floating into the night

200x200xjulee_cruise.jpeg.pagespeed.ic.10PR4JnpGj“Te veré de nuevo dentro de 25 años”. Eso es lo que Laura Palmer, tras chasquear los dedos, le decía al agente Cooper. Ocurría todo dentro de la Logia Negra, espaciosa habitación en no se sabe dónde y custodiada por un enano que viste siempre de color rojo. Lo de hablar hacia atrás no es exclusivo de él: parece ser uno de los requisitos indispensables para entrar o, cuanto menos, una de las consecuencias de pasearse por allí. “Queridos amigos de Twitter… está sucediendo de nuevo”. El enigmático mensaje de David Lynch hace unos días, creador junto a Mark Frost de Twin Peaks, venía acompañado de un breve vídeo que dejaba poco lugar a las dudas: la serie regresará a nuestras pantallas en 2016. Tal vez sea todo pura casualidad, pero lo cierto es que las cuentas -la segunda y última temporada se emitió en 1991- parecen indicar que Laura Palmer estaba en lo cierto y podrá reencontrarse con el apuesto agente Cooper. Desde Showtime, canal que emitirá esta nueva etapa, se afirma que constará de nueve nuevos episodios escritos y producidos por Frost y Lynch y dirigidos por este último. También que estará “ambientada en la actualidad y continuará la tradición de la serie original, proporcionando respuestas largamente esperadas y una conclusión satisfactoria para todos los apasionados de la serie”. Antes, y para ir abriendo boca, se editará el año que viene The secret lives of Twin Peaks, libro escrito por Frost en donde podremos descubrir qué ha ocurrido con los personajes de la serie desde que finalizara.

Sirva la buena nueva como excusa e introducción para escribir algo sobre Julee Cruise y su primer disco, Floating into the night (Warner Bros. Records, 1989). Se podría decir que todo comenzó mientras Lynch preparaba Terciopelo azul (1986), cuarto largometraje del director con un reparto que incluía a Dennis Hooper, Kyle MacLachlan -futuro agente Cooper-, Isabella Rossellini y Laura Dern. Ahí conocerá al músico y compositor Angelo Badalamenti, que había sido llamado por Fred Caruso, productor de la película, para que ayudara a Rossellini con la interpretación de la canción de Bobby Vinton que daba nombre al film. Mientras tanto, Lynch quería conseguir los derechos de la canción Song to the siren de Tim Buckley para incluirla en la película, pero los cincuenta mil dólares que se pedían lo impidieron. Se puso entonces manos a la obra para conseguir algo de su propia cosecha. Días más tarde hizo llegar a Badalamenti un papel donde se podía leer “algunas veces el viento sopla y tú y yo flotamos en amor y nos besamos para siempre en la oscuridad, y los misterios del amor se aclaran…”. También indicaba de forma leve alguna directriz: había que “componer algo que no tuviera un comienzo ni un final, bonito y etéreo”. Así nació Mysteries of love. Badalamenti eligió a Julee Cruise para la parte vocal, cantante con la que previamente había trabajado en el musical The boys in the live country band. La chica convenció a todos. “Fue amor a primera vista pero también a primer sonido”, comentaría el propio Badalamenti años después.

La colaboración se extendería posteriormente hasta completar todo un álbum, Floating into the night, impecable colección de canciones llenas de sintetizadores, guitarras susurrantes y una atmósfera raramente conseguida en discos de corte similar. Una admirable combinación de elementos contemporáneos -nos situamos a finales de los años 80- con algo de rock´n´roll, inesperadas apariciones de saxofones y giros melódicos que llegan a descolocar. Todo ello como acompañamiento de una voz fantasmal que canta, sin demasiadas complicaciones en cuanto a textos se refiere, sobre el amor, el amor y el amor. La versión instrumental de Falling se utilizaría para los créditos iniciales de Twin Peaks en una fusión ya inseparable. Es inevitable, verdaderamente imposible, no trasladar parte de las imágenes de la serie al disco de Julee Cruise y viceversa. Una retroalimentación que tendría desigual resultado en cuanto a ventas se refiere. Mientras que la banda sonora de Twin Peaks rozó el Top-20 en Estados Unidos y consiguió el número uno en Australia -además de obtener buenas cifras en distintos países europeos-, Floating into the night no iría más allá del puesto 74 en el Billboard. Probablemente, si se hubiera editado durante la emisión de la serie los resultados habrían sido diferentes. Hay que tener en cuenta que algunas de las canciones del disco fueron incluidas en diferentes episodios, llegando a aparecer la propia Cruise en algún momento.

Cerramos el texto animando a quien lea esto a que siga paseándose por Twin Peaks, que intente averiguar gracias al libro de Mark Frost cuál ha sido en estas dos décadas el destino de sus habitantes. También que vuelva a la obra de una Julee Cruise que siguió grabando y conmoviendo en directo como en aquella ocasión, hace ya diez años, entre los muros del Castillo Sohail de Fuengirola dentro del desaparecido AV Festival. Y vayan soñando cómo se habla hacia atrás porque, avisados quedan, “ese chicle que tanto te gusta va a ponerse de moda otra vez”.

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