El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)

joseph_conrad“No, no me enterraron, aunque hay un periodo de tiempo que recuerdo confusamente, con un asombro tembloroso, como un paso a través de algún mundo inconcebible en el que no existía ni esperanza ni deseo. Me encontré una vez más en la ciudad sepulcral, sin poder tolerar la contemplación de la gente que se apresuraba por las calles para extraer unos de otros un poco de dinero, para devorar su infame comida, para tragar su cerveza malsana, para soñar sus sueños insignificantes y torpes. Era una infracción a mis pensamientos. Eran intrusos cuyo conocimiento de la vida constituía para mí una pretensión irritante, porque estaba seguro de que no era posible que supieran las cosas que yo sabía. Su comportamiento, que era sencillamente el comportamiento de los individuos comunes que iban a sus negocios con la afirmación de una seguridad perfecta, me resultaba tan ofensivo como las ultrajantes ostentaciones de insensatez ante un peligro que no se logra comprender. No sentía ningún deseo de demostrárselo, pero tenía a veces dificultades para contenerme y no reírme en sus caras, tan llenas de estúpida importancia. Me atrevería a decir que no estaba yo muy bien en aquella época. Vagaba por las calles (tenía algunos negocios que arreglar) haciendo muecas amargas ante personas respetables. Admito que mi conducta era inexcusable, pero en aquellos días mi temperatura rara vez era normal.”

(Texto extraído de “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad).

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