Christina Rosenvinge – Tu labio superior

christina_rosenvinge_tu_labio_superiorEn 2006, y tras el cierre de la llamada trilogía anglosajona, Christina Rosenvinge vuelve a España de su periplo americano. Un año después edita Verano fatal (Limbo Starr, 2007) junto a Nacho Vegas, un mini disco del que brotaron buenas canciones y que sirvió de celestino para que ambos siguieran en contacto fuera de un estudio de grabación. En estos últimos meses del año ambos se han puesto de acuerdo para lanzar sus nuevos trabajos. El que nos ocupa recibe el nombre de Tu labio superior (Warner, 2008) y el otro, el del asturiano, pasará por aquí dentro de poco si ningún desastre mayor lo impide.

El disco, grabado en Haboken (EEUU), cuenta con colaboraciones tan suculentas como las de Chris Brokaw (Come), Steve Shelley (Sonic Youth), Jeremy Wilkins, Nacho Vegas o Charlie Bautista. En las mezclas y remasterización han trabajado John Agnello (Dinosaur Jr, The Hold Steady) y Greg Calbi. Encontramos la dirección a la que apuntan las nuevas composiciones gracias a un fragmento de una entrevista publicada recientemente en Supernovapop: “Me he dado cuenta que en todas las canciones había un “tú” masculino, aunque no lo había hecho con esa intención. En las letras se dejan ver truculencias emocionales de distintos tipos, siempre me ha gustado escribir sobre eso, siempre me han gustado las canciones de ruptura, en este caso tenía el aliciente de que mi vida personal últimamente es un poco desastrosa”.

rosenvinge

Tu labio superior es, por tanto, un álbum basado íntegramente en relaciones sentimentales, concretamente en aquellos aspectos más reconocibles y trillados de las mismas como son el amor, el desamor al cuadrado y sexo al cubo. Este último factor termina impregnándolo todo (tal vez sea cosa mia), con una revoltosa Christina que ofrece fotografías probablemente ficticias que sirven para reforzar la realidad. Eclipse, Negro cinturón y Tres minutos conforman una convincente trilogía llena de colchones en el suelo, saltos de bar en bar e intenciones de primer orden (“No pienso volver al infierno / de mi vida conyugal”). El lado más pop, más chanson (Serge Gainsbourg y Jane Birkin vuelven a presentarse como referencias), lo componen La distancia adecuada y Tu boca, el tema más pegadizo del disco gracias a un estribillo sencillote (finalmente no me he atrevido a calificarlo de sonrojante) e irresistible a partes iguales. En el lado más relajado, cálido y tristón nos encontramos con Animales vertebrados, melodía construida alrededor de un piano protagonista, Nadie como tú (“Sólo tengo un jersey que no querías / que me abrazó aunque tú ya no lo hacías“) y Alta tensión. Las horas y Por la noche (versión del In the evening de Leroy Carr) podrían enlazarse a la hora de dibujar sombras nostálgicas llenas de melancolía.

En mayor o menor medida, esta colección de canciones terminan gustando porque están llenas de pecados necesarios. Así que, como proclama Christina en Las horas, “there’s no need to reap, reaper, let the grass grow” (“no hay necesidad de segar, segadora, deja la hierba crecer”).

 

 

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