Be my baby

¿Alguna vez os he hablado de Be my baby de las Ronettes? ¿Os he contado que es una de mis canciones favoritas? Pues dicho queda. Os dejo un fragmento extraído de Bendita locura (José Ángel González Balsa, Editorial Milenio, 2001), con el que podemos darnos cuenta de lo que significó esta canción para Brian Wilson:

bemybaby– Nunca podré hacer eso. Nunca lograré componer y grabar algo tan bueno. Nunca.

Marilyn Novell no conseguía calmar a su novio. Brian estaba fuera de sí.

– Esta canción me vuelve loco. Es la mejor que he escuchado en mi vida.

Había comprado diez copias del disco para regalar a sus mejores amigos. Conocía de memoria cada nota, el pulso de cada inflexión.

– No puedo creerlo, es demasiado bueno para ser real, Marilyn… Jamás haré una canción tan buena como ésta…

En el apartamento de Inglewood, Brian escuchaba por enésima vez el single recién publicado. La noche de julio de 1963 era caliente y la sonoridad espesa del tema rebotaba en las paredes. Dos golpes de batería, castañuelas, docenas de violines, muchos instrumentos de viento, varios pianos, la voz solista, recia y dulce a la vez, los coros tóxicos, sometiendo al oyente a una melodía insoportablemente pegadiza… Emoción desnuda y orquestación saturada.

– Es hermosa, demasiado hermosa. Nadie hará nunca una canción tan buena… Nunca podré superarla, Marilyn, es imposible.

La canción que obsesionaba a Brian, con una intensidad que se convertiría en malsana, era Be my baby, escrita por Elli Greenwich, Jeff Barry y Phil Spector, producida y editada por este último en Philles Records, con arreglos instrumentales de Jack Nietszche, interpretada por Veronica Ronnie Bennet, su hermana Estelle y la prima de ambas, Nedra Talley, The Ronettes, comandadas por la primera, cuya voz, carnal y pícara, y su aspecto voluptuoso la convertirían en la primera estrella erótica del pop.

– Nunca conseguiré igualar esto – repitió Brian.

Estaba impresionado. La melodía permanecía inmutable, pero los tres acordes no cesaban de cambiar. Era increíble. ¿Sería capaz algún día de componer algo parecido?

– ¿En qué piensas, Brian? – preguntó Marilyn, cuando Brian se dejó caer en el sofá.
– Esta canción me ha vuelto loco… No puedo hacer algo igual. Nunca podré.

Toda dulzura, la morena adolescente acarició el cuello de Brian y repitió la frase tótem, el arrullo de los malos momentos, cuando su novio se ahogaba en el mar de la inquietud:

– Don’t worry, baby… Algún día harás algo igual de grande.

La noche que nos conocimos supe que te necesitaba
Que si me dieses la oportunidad, nunca te dejaría marchar
¿Dirás que me quieres?
Lograré que sientas orgullo de mí
Haremos que giren la cabeza para mirarnos allá donde vayamosTe haré feliz
Espera y lo verás
Por cada beso que me des
Yo te daré tres
Desde el día en que te ví
He estado esperándote
Sabes que te adoraré hasta la eternidad

 

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